NOVELA

Puedes irte

Tres vidas al margen de la ley. Un sistema que no soporta que alguien pueda marcharse.

Lara vende sexo bajo reglas claras. Nico distribuye cocaína sin querer convertirse en otra cosa. Damián, antiguo abogado penalista, ejecuta encargos violentos con precisión profesional. Los tres viven fuera de la legalidad, pero conservan algo que muchas relaciones perfectamente reguladas han perdido: la posibilidad real de terminar un acuerdo. Ambientada en una Zaragoza fría y reconocible, Puedes irte es una novela sobre contratos, consentimiento, mercado y las formas silenciosas mediante las que el poder estrecha la libertad.

Tapa blanda · 424 páginas · Castellano
Publicado en marzo de 2026

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Sinopsis

Lara, Nico y Damián viven en una Zaragoza fría, reconocible y atravesada por acuerdos que rara vez necesitan explicarse. Lara ejerce la prostitución con precios, límites y condiciones claras. Nico distribuye cocaína tratando de conservar una vida normal y una independencia que no está dispuesto a negociar. Damián, antiguo abogado penalista, ejecuta encargos violentos con la precisión de quien todavía interpreta el mundo como un contrato.

Sus actividades son ilegales, pero funcionan mediante intercambios directos: cada parte sabe qué ofrece, qué recibe y cuándo puede marcharse. Esa transparencia comienza a desaparecer cuando un aparato institucional de regulación, vigilancia, trazabilidad y control decide intervenir en sus vidas. Lo que se presenta como protección va estrechando progresivamente su margen de decisión.

A medida que la maquinaria avanza, los tres personajes descubren que la verdadera amenaza no procede únicamente de la policía, la competencia o la violencia de sus respectivos oficios. Procede de un sistema que tolera mal los acuerdos que no controla y que transforma la ayuda, la colaboración y la seguridad en nuevas formas de dependencia. La posibilidad de decir «puedes irte» empieza a tener un precio.

Ambientada en una Zaragoza urbana y silenciosa, Puedes irte no es una novela negra convencional ni una glorificación del delito. Utiliza tres vidas situadas al margen de la legalidad para explorar los contratos visibles e invisibles que organizan la vida cotidiana, la ambigüedad del consentimiento y las formas mediante las que el poder limita la libertad incluso cuando parece estar protegiéndola.

Tres personajes, tres formas de libertad

Lara, Nico y Damián viven fuera de la legalidad, pero no fuera de toda regla. Cada uno ha construido una forma distinta de independencia basada en acuerdos directos, límites reconocibles y la posibilidad de marcharse.

Lara

Trabaja bajo reglas propias: fija el precio, establece límites y decide quién puede entrar. Su libertad depende de que el consentimiento siga siendo concreto, reversible y suyo.

Nico

Distribuye cocaína sin aspirar a construir un imperio. Quiere conservar la rutina, el dinero suficiente y una vida que nadie pueda controlar por completo.

Damián

Antiguo abogado penalista, ejecuta encargos violentos como si todavía tramitara expedientes. Para él, la precisión y el cumplimiento sustituyen a cualquier justificación moral.

La maquinaria de la novela

La tensión de Puedes irte no depende de un gran complot ni de una persecución convencional. Surge de un proceso gradual: acuerdos inicialmente directos y comprensibles van siendo sustituidos por intermediarios, procedimientos y formas de protección que reducen la capacidad real de decidir.

  1. El acuerdo directo. Lara, Nico y Damián comienzan dentro de relaciones cuyas condiciones conocen: qué ofrecen, qué reciben, dónde están los límites y en qué momento termina el intercambio.
  2. La llegada del intermediario. Una institución, una empresa o un profesional se introduce entre las partes con la promesa de aportar seguridad, orden o legitimidad.
  3. La colaboración obligatoria. El control no se presenta como imposición. Adopta el lenguaje de la ayuda, la cooperación y el acompañamiento hasta que negarse empieza a tener consecuencias.
  4. La conversión en procedimiento. Las decisiones personales quedan sometidas a evaluaciones, licencias, informes y protocolos que trasladan la autoridad desde quien vive la situación hacia quien la administra.
  5. La pérdida de trazabilidad humana. Todo queda registrado, pero cada vez resulta más difícil identificar quién ha decidido realmente, quién responde por el resultado y ante quién puede reclamarse.
  6. El precio de la salida. La frase «puedes irte» deja de ser una posibilidad sencilla. Marcharse puede implicar perder ingresos, vínculos, seguridad o incluso la propia vida; quedarse significa aceptar condiciones que nadie ha negociado de verdad.

Leer un fragmento

Tres personajes ilegales frente a un mundo perfectamente regulado. El núcleo de Puedes irte, condensado en unas pocas líneas.

Fragmento promocional de Puedes irte

Sólo hay tres profesiones limpias: puta, camello, sicario.
Lo demás es moral de cartón piedra sostenida por amenazas legales.

Lara alquila su cuerpo por horas en habitaciones de hotel sin nombre.
Nico vende lo que el mercado prohíbe en los márgenes de la ciudad.
Damián ejecuta encargos que no llevan firma ni rostro.

No están fuera del sistema.
Son el último reducto de la voluntariedad.

Puedes irte es una novela sobre contratos que no se firman,
renuncias que no se pronuncian
y salidas que sólo existen sobre el papel.

La ética empieza en una frase muy corta:

«Puedes irte.»


Por qué escribí esta novela

No quería escribir una novela sobre delincuentes ni utilizar la prostitución, las drogas y la violencia como simple decoración de una trama negra. Quería escribir sobre personas que todavía saben exactamente cuándo comienza y cuándo termina un acuerdo, y explorar por qué determinadas formas de marginalidad pueden resultar más transparentes que muchas relaciones perfectamente legales.

Lara, Nico y Damián me permitían observar la libertad desde tres lugares incómodos. Sus actividades pueden ser ilegales, peligrosas o moralmente discutibles, pero las condiciones del intercambio suelen ser visibles. Frente a ellas aparece un mundo de instituciones, profesiones protegidas y procedimientos donde el poder se presenta como ayuda, la vigilancia como seguridad y la permanencia como una decisión voluntaria.

Elegí Zaragoza porque su frialdad, su silencio y su normalidad administrativa encajaban con una historia en la que el control no llega mediante grandes discursos ni persecuciones espectaculares. Llega poco a poco, mediante formularios, licencias, intermediarios y puertas que van cerrándose sin ruido. Puedes irte nació de una pregunta sencilla: cuánto cuesta realmente conservar la posibilidad de marcharse.

Sobre Javier Inglán

Javier Inglán es escritor y autor de ensayos y novelas. Su obra explora la relación entre identidad, poder, memoria, masculinidad y transformación política. Es autor de Anatomía del hombre español promedio, La reconstrucción del hombre español promedio, Puedes irte y Un dia de partit.